Entrar en Angélica en San Bernardo es entrar en un espacio que cuenta la historia de Madrid. Las mismas estanterías, la misma puerta y las mismas ventanas desde 1947. Sentarse y pedir un café hecho por Rosa y Luisa, recién tostado a mano, es uno de esos placeres desconocidos que tiene la ciudad. Después de 10 años, es bonito recibir a gente de todo Madrid, de toda España y de todo el mundo para vivir y sentir su «momento Angélica».